Sé que no soy la única que revisa bandejas de entrada vacías; quise traer esto aquí porque, aunque este rincón suele ser de luz, también debemos reconocer las sombras que nos atraviesan cuando la frialdad digital choca con nuestra humanidad.
Buscar empleo hoy pone a prueba nuestra dignidad. Navegamos por portales que a menudo se sienten como habitaciones vacías, delegando tanto en los algoritmos que parecemos olvidar que, al otro lado de cada postulación, hay un ser humano con miedos, sueños y un tiempo valioso.
Es curioso cómo la tecnología, creada para acercarnos, a veces sirve de escudo para evitar la honestidad. Los procesos de selección parecen cadenas de montaje con respuestas automáticas que rara vez llegan. El problema no es la herramienta, sino la falta de empatía: ningún sistema, por avanzado que sea, puede detectar el brillo en los ojos de quien desea aportar o la lealtad que nace en una conversación cara a cara.
Lo más preocupante es ignorar el respeto por el tiempo ajeno. Involucrar a alguien en capacitaciones y procesos largos para luego soltar su mano con un mensaje predeterminado es una falla profunda en el diseño humano del proceso. La tecnología facilita el acceso, pero nunca debería ser la excusa para desentendernos de la claridad y el respeto que merece el otro.
A veces, detrás de un rechazo, se esconden prejuicios que la tecnología no cuestiona sin una supervisión consciente. Un acento o una procedencia diferente deberían ser vistos como una riqueza, no como un obstáculo. Si los sistemas digitales gestionarán nuestra vida laboral, su corazón debe seguir siendo humano; la eficiencia no puede devorar a la ética.
Al final del día, somos historias y resiliencia, no solo un currículum en la nube. Mi invitación hoy es a recuperar el “alma” en lo que hacemos. Si te toca seleccionar, recuerda que cada clic impacta en una vida real. Y si estás buscando, no permitas que la frialdad de una pantalla te haga dudar de tu valor. La tecnología debe servir para potenciarnos, nunca para invisibilizarnos.
Gracias por leer hasta acá. Si este texto te hizo pausar, sentir o mirar distinto, ya cumplió su propósito. Nos vemos en el próximo.
— Yenny Tecnología con alma y corazón🤍



