Imagínate por un momento que tienes una tienda propia en un centro comercial, ese rincón que es solo tuyo, que pintaste con los colores que te hacen vibrar y decoraste con cada detalle que elegiste con mimo. Es un lugar donde guardas cosas que te parecen valiosas y que mueres por compartir con los demás, porque sabes que pueden beneficiarse de lo que ofreces. No importa si es grande o pequeña; es tuya. es el reflejo de tu esfuerzo, de tu gusto por las cosas bonitas y de esas ganas genuinas de construir algo con propósito. Te sientes orgullosa, y con razón.
Pero ahora, imagina que un día llegas, sacas la llave, abres la puerta y te quedas sin aliento. Todo está tirado, roto, fuera de su sitio, tu espacio ha sido vandalizado. Todo lo que te costó tiempo, energía e ilusión, deshecho en un minuto por alguien sin oficio ni beneficio.
Esa fue la sensación que tuve. Yo siempre he comparado mis redes sociales y mi página web con esa tienda física, es mi vitrina, el lugar donde pongo mi servicio, mis productos y, sobre todo, mi esencia a tu disposición. Y resulta que me pasó: me hackearon, entraron en mi espacio digital y lo rompieron todo…
No te puedo explicar la impotencia que se siente al ver que cada color, cada imagen y cada pensamiento que puse en mi pagina, y en mi blog —escrito siempre desde la inspiración y el corazón— desapareció de un plumazo. me tomó tiempo dejarlo perfecto, tal como lo quería, y de repente, solo quedaban escombros digitales. Un desastre total…
Hoy, con la calma que da el aprendizaje, entiendo que cometí un error de esos que nacen de la ignorancia técnica, no poner atención a la SEGURIDAD y además por no saber, no tenía activada en mi hosting la opción de respaldos semanales automáticos. Solo había hecho un par de copias manuales desde que empecé, así que, por fortuna, pude rescatar algo de entre las cenizas, y lo que eliminaron ya lo iré reponiendo poco a poco.
A veces pensamos que la tecnología es invulnerable o que “a nosotros no nos va a pasar”, pero estas herramientas, aunque maravillosas, también necesitan de nuestro cuidado y atención constante. Esta experiencia me dejó una lección clara sobre la importancia de protegernos en este mundo digital, yo, solo perdí tiempo y pasé un mal rato, pero esto me sirve como una alerta necesaria para todos. Que mi descuido te sirva de recordatorio para blindar tu espacio digital hoy mismo, es fundamental proteger lo que tenemos, todo lo que hemos construido para no arriesgarnos a perder mucho más que unas cuantas horas de trabajo.
Al final, aunque me rompieron mi pagina no pudieron quitarme las ganas de levantarla de nuevo y de seguir compartiendo con ustedes esto que hago con tanto amor..
Gracias por leer hasta acá. Si este texto te hizo pausar, sentir o mirar distinto, ya cumplió su propósito. Nos vemos en el próximo.
— Yenny Tecnología con alma y corazón🤍



