El fin de la IA “casi gratis”

A veces me pongo a pensar en lo rápido que nos acostumbramos a lo bueno. ¿Te ha pasado? Durante estos últimos años, hemos vivido una especie de “idilio” con la inteligencia artificial, ha sido como si, de repente, alguien nos hubiera regalado una lámpara mágica donde cada deseo —o cada consulta— nos costaba apenas nada y lo digo literal, por que he sido tan privilegiada de haberme ganado suscripciones pro, y también de que me las regalen, tantas, que he podido compartir con otras personas, que yo se que la están usando y sacándole el mejor provecho. Creímos que teníamos energía infinita a nuestra disposición por el precio de un par de cafés al mes y a veces ni siquiera eso, porque como dice la canción “nada es para siempre”

Pero, como siempre te digo, detrás de cada línea de código y de cada respuesta brillante que nos da la pantalla, hay un esfuerzo humano y un consumo de recursos inmenso, esa sensación de “barra libre” en la que hemos estado navegando está empezando a cambiar, y no es para asustarnos, sino para que empecemos a valorar lo que tenemos hoy a la mano.

Al principio, todo era sorpresa, nos maravillamos con la gratuidad de las primeras herramientas, luego nos pareció justo pagar una pequeña suscripción para estar a la vanguardia, pero el mundo está madurando y la tecnología también, ya no solo le pedimos a la IA que nos responda una duda; ahora queremos que nos ayude a crear, que trabaje con, y por nosotros, que sea ese “agente” que nos libera de tareas pesadas para que nosotros podamos dedicarnos a lo que de verdad importa: conectar, sentir y decidir, vivir.

Y ahí es donde la balanza empieza a moverse, realizar un trabajo complejo, donde la IA analiza documentos, escribe código o nos ayuda a organizar nuestra vida, requiere una capacidad de cómputo enorme, se había tardado mucho pero si, es natural que el modelo de “tarifa plana” empiece a transformarse en algo más segmentado, lo que antes era un regalo, ahora se está convirtiendo en un servicio especializado.

A veces escuchaba que la tecnología se había vuelto más barata, y es verdad. pero la paradoja es, que como ahora es más accesible, le pedimos cosas mucho más difíciles, queremos que la IA tenga más “corazón”, que entienda mejor nuestro contexto, que nos acompañe de forma más profunda, y esa búsqueda de excelencia tiene un costo que va más allá de lo económico.

Recuerda siempre algo que para mí es sagrado: por muy potente que sea un modelo de IA, por muchos miles de euros, dólares o pesos, que cueste su suscripción, no es nada sin ti, la tecnología es una herramienta prodigiosa, pero es tu supervision, tu criterio y tu humanidad lo que le da sentido, la IA no funciona sola; funciona contigo, por ti y para ti.

Así que, mientras estos cambios llegan, mi sugerencia es que aproveches este tiempo para aprender, capacitarte, crear, construir, enriquecerte, para experimentar y para entender cómo estas herramientas pueden potenciar tu talento único. No te quedes solo en el consumo superficial; busca cómo la tecnología puede ayudarte a construir algo con valor real, al final del día, el mejor “agente” que existe sigue siendo tu propio corazón guiando tus ideas.

Gracias por leer hasta acá. Si este texto te hizo pausar, sentir o mirar distinto, ya cumplió su propósito. Nos vemos en el próximo.

— Yenny Tecnología con alma y corazón🤍

Desplazamiento al inicio