Amabilidad no es igual a coqueteo no confundas.

Quienes me conocen o me ven por primera vez suelen notarlo de inmediato: tengo rasgos fuertes y una expresión seria por naturaleza. Durante gran parte de mi vida, muchas personas han llegado a pensar que soy distante, seria o incluso un poco odiosa antes de darse la oportunidad de hablar conmigo. No me molesta admitirlo en absoluto, porque es mi coraza natural y la cara con la que decido caminar por el mundo en un principio.

Sin embargo, cuando alguien me agrada y decido abrir mi espacio personal, la historia cambia por completo. Me transformo en una persona espontánea, servicial, cálida y profundamente cercana. Me nace de corazón ayudar, escuchar con atención y brindar una sonrisa sincera a ese ser humano que tengo enfrente. Para mí, la empatía y la buena onda son un puente para construir espacios bonitos y relaciones sanas, nada más allá de eso.

Viviendo aquí en Chile me he dado cuenta de que, con mucha frecuencia, esta calidez suele malinterpretarse. Pareciera que el hecho de pasar de una reserva inicial a una actitud simpática y abierta se lee automáticamente como una señal de interés romántico o como una invitación directa al coqueteo. Les confieso que esto me ha dejado bastante descolocada en más de una ocasión, porque rompe con la intención genuina con la que decido conectar.

Hay una frase que me gusta mucho y que hoy quiero poner sobre la mesa: no confundas mi amabilidad con coqueteo. Que yo sea abierta, atenta o simpática con alguien no significa que me guste como hombre, ni que tenga intenciones de llevarlo a la cama, ni que esté buscando una conquista. Significa, simplemente, que me agradas como ser humano. Significa que valoro tu presencia, que disfruto de una buena conversación y que elijo ofrecerte mi mejor versión desde la amistad y el respeto mutuo.

Nos hace mucha falta aprender a diferenciar la calidez humana de la atracción sentimental. Es muy bonito vivir en una sociedad donde podamos ser amables, generosos con nuestra energía y cercanos a los demás sin que eso implique una intención oculta de por medio. La empatía no es una herramienta de seducción; es simplemente la forma más pura y sincera que tenemos de conectar entre personas.

Gracias por leer hasta acá. Si este texto te hizo pausar, sentir o mirar distinto, ya cumplió su propósito. Nos vemos en el próximo.

— Yenny Tecnología con alma y corazón🤍

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